El olfato de los gatos
La nariz es el mayor órgano sensorial del gato
Los gatos poseen aproximadamente 200 millones de receptores sensoriales en la cavidad nasal.
Esto les permite desarrollar su comportamiento depredador, diferenciar si un alimento es comestible o tóxico, detectar la presencia de personas u otros animales y orientarse para regresar a casa después de haber salido al exterior.
El olfato estimula el apetito
Los gatos poseen un número reducido de receptores gustativos en la lengua en comparación con los seres humanos.
Por este motivo, es el olor, más que el sabor, el principal estímulo del apetito en esta especie. Cuando un gato padece una enfermedad respiratoria, es habitual que disminuya o incluso pierda el interés por la comida, ya que, al no poder percibir correctamente los olores, su apetito también se reduce.
La nariz es la huella dactilar de los gatos
Cada gato presenta un patrón único de surcos y depresiones en la piel de las narinas, equivalente a las huellas dactilares en las personas.
Por ello, la trufa nasal de cada gato constituye una estructura individual e irrepetible que permite diferenciarlo de cualquier otro individuo.





